El cáncer de tiroides. Usemos siempre el guarda tiroides.

Os escribo este post, porque hace una semana tuve una caída patinando y me hice daño en la muñeca. Al ir al hospital de urgencias, un amigo (Felipito) me avisó de que, si me iban a hacer una radiografía pidiera un “guarda Tiroides” para protegerme de las radiaciones que pueden provocar cáncer de tiroides.

Realmente nunca pensé que existiera porque nunca antes nadie me había hablado de esta protección. Así que bueno, ni corta ni perezosa lo pedí en urgencias. 😉

La incidencia del cáncer de tiroides es de 3 a 4 veces mayor en mujeres. En los últimos años la tasa ha aumentado en comparación con otros cánceres.

Es más común en personas con historia de exposición de la glándula tiroides a la radiación, con una historia familiar de cáncer de tiroides y en personas mayores de 40 años. Sin embargo, en la mayoría de los pacientes no se conoce la razón específica por la cual se desarrolla.

En relación al riesgo de radiación, se piensa que podría ser consecuencia de las radiografías dentales y las mamografías.

Debemos saber que en el delantal que los radiólogos dentales ponen en el pecho, hay una pequeña pestaña que puede ser levantada y se adosa al cuello, tapando la glándula tiroides. Normalmente los dentistas no lo utilizan.

En el caso de las mamografias, también existe un “guardatiroides” que debe solicitarse antes de la prueba, ya que, por desidia o por rutina, los técnicos no lo facilitan si no se solicita.

Esta sencilla precaución protegiendo el cuello en las pruebas radiológicas puede evitar el desarrollo de un cáncer de tiroides.

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